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Historia



1984 - Primer año de la Asociación Argentina de Osteología y Metabolismo Mineral.

Como antecedente inmediato de la fundación de la AAOMM, es necesario informar al lector que entre 1974 y 1980, se efectuaron reuniones anuales de cuatro grupos de investigación del país, interesados en el estudio y solución del "enteque seco", calcinosis del ganado producida por la ingesta de las hojas del duraznillo blanco (Solanum Glacophyllum o S. Malacoxylon) que contienen importantes cantidades de calcitriol. La apreciación de las dimensiones del problema se enriqueció con las contribuciones de los grupos dirigidos por los doctores Bernardo Carrillo, del Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (Balcarce), Ricardo Boland de la Universidad Nacional de Sur, Fernando Cañas de la Universidad Nacional de Córdoba, Carlos Mautalen de la Unuiversidad de Buenos Aires y el que suscribe esta nota, de la Universidad Nacional de Rosario. Las reuniones se efectuaron una vez por año en Rosario (1974, 1977 y 1980), Balcarce (1975), Buenos Aires (1976 y 1978), Córdoba (1979) y Bahía Blanca (1980). Las reuniones se organizaron con un mínimo de publicidad, gran informalidad, sin estatutos sociales ni elección de autoridades. Las reuniones siempre incluyeron una generosa sesión gastronómica que contribuyó al "afectio societatis". A la distancia en el tiempo, se destaca el memorable asado en el quincho de la Estación Experimental del INTA en Balcarce, a cargo del técnico Sr. Lebeau.

No recuerdo quien ni en que momento propuso la idea de organizar una sociedad científica dedicada a la osteología y que ocupara un espacio nacional. AAOMM nació en 1984. El temario de la primera reunión revela que ocurrió poco despues de la aparición de los densitómetros. Y antes de que la explosión del número de estos instrumentos y su explotación transformaran la densitometría ósea en un tema saliente (por lo frecuente) de las reuniones.

Apoyándonos en la experiencia recogida en las reuniones sobre Enteque Seco, la idea original fue la de constituir una sociedad interdisciplinaria. Resultaba evidente que el "mercado" iba a ser limitado. Lo estimaba en 60 personas, cifra que se ha modificado muy poco en los últimos 20 años. La idea era ambiciosa, excedía la realidad nacional, como lo demostró el restringido apoyo espontáneo de la industria farmacéutica. El paso de los años demostró, sin embargo, que una sociedad interdisplinaria podía subsistir y que para ello se requería solo una cuota muy razonable de organización y trabajo.

Una de las experiencias mas ricas de esa época fue la autodemostración experimental de que contando con un grupo de personas animosas dispuestas a brindar su trabajo, una reunión para 60 personas como las iniciales, se pone en marcha con un capital de solo 200 dólares que debe aportar el grupo organizador. Una vez lanzada la publicidad, las inscripciones permiten enfrentar los gastos emergentes.

Para la reunión contratamos el Centro Cultural Bernardino Rivadavia, un lugar céntrico, con cocheras subterráneas propiedad del Automóvil Club y próximo a buenos hoteles. Recuerdo que el seguro para cubrir incendios y roturas fue contratado en San Cristóbal que al final no nos cobró el pago de la prima. La gentileza de la compañía tuvo como intermediaria a Mely Caferra, miembro del comité organizador y esposa de un abogado de la compañía aseguradora.

Por los recuerdos que evoca, me resulta emocionante revisar una copia del "libro de resúmenes" de la primera reunión. Fue producido por Adriana Dusso y Cristina Vidal. El trabajo de mecanografiado fue enfrentado íntegramente por la primera de las nombradas (el lector debe notar que en 1984 la forma mas económica de producir el libro de resúmenes era con stenciles, "picados" en una máquina de escribir sin la cinta. Los stenciles reproducían texto mediante una máquina que requería el empleo de tinta de imprenta. De no mediar una práctica considerable, el empleo de esta máquina producía manchas en los brazos, rostro y ropas que requerían el empleo de solvente primero y detergente despues. La impresión fue efectuada en la imprenta de la Fábrica de Armas Fray Luis Beltran un día sábado a la mañana, previo permiso obtenido por Cristina Vidal. Las autoras de la impresión relataron que en medio de la tarea y manchadas con tinta, saludaron con amplias sonrisas (sin estrechar las manos) al coronel que pasó por la oficina, de punta en blanco porque iba a jugar tenis. El dorso de la página 28 del ejemplar del libro que tengo entre manos, conserva una mancha de tinta que recuerda el episodio.

La primera reunión tuvo su invitado internacional. Es confuso en mi memoria como se efectuó el contacto con Livia Miravet, investigadora argentina que trabaja en el Hopital Lariboissiere de Paris, miembro del INSERM, y que estaba visitando familiares en la ciudad de Cordoba. Por su relación amistosa, es muy probable que el contacto haya sido efectuado por Carlos Mautalen. Livia Miravet aceptó la invitación y nos brindó la conferencia de cierre titulada "Osteoporosis".

Uno de los "sponsors" de la reunión fue la empresa SANCOR SA que rápidamente accedió a ofrecer una mesa de quesos que fue recordada durante varios años por quienes la disfrutaron. Al volver en una segunda oportunidad a solicitar lo mismo, el gerente de la sucursal Rosario, que ya nos había recibido en 1984, me comentó que la de nuestra reunión fue la última en un largo tiempo. Otro sponsor fue Sandoz Argentina SAIC, que promocionaba su calcitonina y Wiener Lab., una empresa de la ciudad de Rosario, productora de reactivos para laboratorios clínicos.

Como convenía que la sociedad tuviera un logo identificatorio, encargamos la confección del boceto a un artista plástico que trabajaba en el laboratorio de inmunología. Oscar Comba preparó un "Pensador", inspirado en la estatua de Auguste Rodin. Veinte años mas tarde me sigue pareciendo muy pertinente.

La Comisión Directiva inicial estaba compuesta por: Rodolfo Puche (presidente), Carlos Mautalen (vicepresidente), Ariel Sanchez (secretario), José L. Ferretti (tesorero) y Haraldo Claus, Hector Gallardo, Gualterio Ghiringhelli, Zulema Man y José Zancheta (vocales). En afectuosa apreciación por su trayectoria el Dr Gunther Fromm fue designado Presidente Honorario y le entregamos un diploma que se distinguía por una oblea dorada, adherida al frente. Teníamos la intención de usar esas obleas, impresas por stamping para futuras distinciones semejantes. Esas obleas nunca mas se usaron. Ignoro el destino del centenar de ellas que hicimos imprimir.

El Comité Ejecutivo estaba compuesto por los miembros de la Comisión Directiva residentes en Rosario y por Juan C. Ballina, Adriana Dusso, Digna Caferra, María del Carmen Fernandez, Lucila Hinrichsen, Martha Locatto, Ana Masoni, Mario Morosano, Hugo Palou y Cristina Vidal.

Una de mis ocupaciones, al año siguiente, fue gestionar la personería jurídica, con el objeto de otorgar seguridad legal a los socios, abrir una cuenta bancaria y hacer posible la recepción de contribuciones en efectivo. A su tiempo, AAOMM tuvo su personería en la provincia de Santa Fe.

Pensando retrospectivamente en esos momentos, creo que no teníamos una importante cuota de inconciencia. Las fotografías que ilustran esta nota indica que éramos jóvenes (mas que hoy) y entusiastas por la idea.



Un afectuoso saludo a todos los consocios.



Rodolfo C. Puche